Permítanme, una vez más, abusar de su confianza para hablarles de la santa por la que me llamo Matilde. Además, hoy casi nos obliga el calendario, porque el 14 de marzo la Iglesia recuerda a Santa Matilde de Ringelheim, una mujer que demuestra algo que a veces olvidamos: la santidad no siempre nace en lugares tranquilos; a veces aparece en medio del poder, del dinero y de los problemas muy humanos.
Autor: Matilde Latorre de Silva
Los beneficios de la oración
“Más que nada, la oración te permite echar un vistazo a tu interior y alinearlo con el corazón de Dios. La oración no es un monólogo en el cual nos…
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…


















