Si aceptamos que la redención pasa por la entrega total de Cristo, queda todavía una objeción decisiva: ¿por qué una muerte cruel, y precisamente en una cruz romana? Esta última parte aborda el vínculo entre cruz y sufrimiento humano: no solo la muerte, también el dolor, la humillación y la soledad quedan asumidos para que nadie pueda decir que Dios le abandonó.
IV
Pero todavía ronda una nueva objeción, y habrá más pues jamás podremos comprender del todo la extensión e intensión de ese amor de Dios. Admitamos que “morir por” es un acto sublime de amor, y que Dios fue fiel a su promesa por todo lo que hizo a través del Hijo:
”Estaba escrito que el Mesías sufriera y resucitase de entre los muertos al tercer día, y que se predique en su nombre la penitencia y la remisión de los pecados a todas las naciones” (Lc. 24, 46-47).
Ahora bien, ¿por qué a través…
Autor: INFOVATICANA
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