Si aceptamos que la redención pasa por la entrega total de Cristo, queda todavía una objeción decisiva: ¿por qué una muerte cruel, y precisamente en una cruz romana? Esta última parte aborda el vínculo entre cruz y sufrimiento humano: no solo la muerte, también el dolor, la humillación y la soledad quedan asumidos para que nadie pueda decir que Dios le abandonó.
IV
Pero todavía ronda una nueva objeción, y habrá más pues jamás podremos comprender del todo la extensión e intensión de ese amor de Dios. Admitamos que “morir por” es un acto sublime de amor, y que Dios fue fiel a su promesa por todo lo que hizo a través del Hijo:
”Estaba escrito que el Mesías sufriera y resucitase de entre los muertos al tercer día, y que se predique en su nombre la penitencia y la remisión de los pecados a todas las naciones” (Lc. 24, 46-47).
Ahora bien, ¿por qué a través…
Autor: INFOVATICANA
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…


















