«Nosotros sufrimos ésto por nuestras culpas».
Son las palabras, escandalosamente humildes para los tiempos que corren, que no se les caen de la boca a los Justos de Israel: han preferido la muerte, o han aceptado el destierro, antes que renegar de la Ley de Dios. Y acuden a Él cuando el peligro les acecha.
Ejemplares, sin la menor tacha. De estas raíces, la fidelidad a imitar por los Primeros Cristianos durante las crueles Persecuciones que padecieron.
Para mayor vergüenza nuestra, tal como está el patio Eclesial -hablo de España, únicamente, pero NO es caso unico-, dan gracias a Dios por esos castigos: «justos por merecidos». Igualito que hoy, oigan!!!
De ahí «los Justos de Israel». Lo mismo las pronuncian los hombres, que las mujeres; los ancianos que los niños; se les prometan honores o tormentos. La Fidelidad a Dios es su verdadera e irrenunciable Ley.
Esa Ley…
Autor: José Luis Aberasturi
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