Hay algo desconcertante en nuestro tiempo: hablamos sin parar de bienestar, equilibrio emocional, autocuidado, salud mental… y, sin embargo, casi nadie parece saber ya qué hacer cuando el sufrimiento irrumpe de verdad en una vida. No me refiero al cansancio cotidiano ni a las pequeñas incomodidades del día a día, sino a ese tipo de dolor que no se negocia ni se agenda: una pérdida irreparable, una enfermedad inesperada, una traición que desordena todo lo que uno creía estable, o ese vacío que aparece incluso cuando, desde fuera, todo parece correcto.
Autor: Matilde Latorre
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…
Hábitos del Padre Pío que todos los católicos podemos practicar
San Pío de Pietrelcina, más conocido como el Padre Pío, nos deja unos hábitos espirituales que debemos conocer para vivir una vida más cercana a Dios. Continúa leyendo este artículo…
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…



















