Esta mañana de domingo, al terminar la oración en silencio en el coro del convento veo un mensaje especial de un amigo que me comparte lo que ha tocada su corazón cuando también ha ido al encuentro de Cristo en la oración. Es un padre de familia que ha quedado tocado por las palabras de San Pablo en la segunda lectura de este domingo: “los dones y la llamada de Dios son irrevocables” ¡Cómo lo vive y lo comparte siendo padre de familia! Se nota que vive en Dios y para Dios siendo un esposo y un padre que busca lo mejor para su familia. Es verano, es domingo, es tiempo de oración. Es parte de su vocación. Sin oración la familia no se sostiene, lo sabemos bien, pero no sigo por aquí sino que voy a lo que sucede por la tarde antes de celebrar la misa. Esto es una vivencia que ayuda a entender mejor lo que vivo esta tarde de domingo.
Autor: Rafael Pascual Elías OCD
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