El evangelio de Mateo presenta un rey que prepara un banquete de bodas, envía invitaciones, insiste, busca a quienes no estaban en la lista, y aun así encuentra resistencias (Mt 22,1‑14). Algunos invitados no quieren ir, otros se excusan, otros incluso maltratan a los mensajeros. Al final la sala se llena, pero el relato recuerda que el amor no es sólo invitación: también exige ponerse el “traje” adecuado. Esta parábola puede iluminar el matrimonio en vacaciones: un tiempo en que, por fin, hay horas compartidas, pero que a veces se llena sólo de logística, viaje y niños, sin entrar de verdad en el banquete del encuentro.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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