Volvió a suceder. Quizás no terminamos de acostumbrarnos a tamaño regalo que se nos hace cada año últimamente, aunque conviene tomar nota y levantar acta para poder debidamente caer en la cuenta y saber agradecer. La noticia es que el domingo pasado nuestra catedral de Oviedo se vio llena como pocas veces la hemos visto. Era difícil adentrarse tras las puertas de acceso. Un abanico de tantas edades: desde personas mayores que peinaban las canas de su sabiduría, hasta los más alevines que venían como bebés en sus carritos bajo la atenta mirada de sus padres. Y mucha mocedad de diversas edades. Fue realmente una ráfaga de aire fresco.
Autor: Monseñor Jesús Sanz Montes
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo es un pecado que puede manifestarse de diversas formas y llevarnos por un camino de autodestrucción espiritual. Continúa leyendo este artñiculo para conocer cuales son los pasos que…
Adoración Perpetua: Qué es y por qué cambiará tu vida
La adoración perpetua o eucarística es un método de oración personal profunda que durante siglos muchos santos han recomendado practicar. Sigue leyendo este artículo para que conozcas más detalles que…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…



















