Necesitaba escribir desde el tren. No por romanticismo —o quizá sí—, sino porque hay momentos en los que el alma pide un lugar concreto para decir lo que lleva dentro. Y ese lugar, para mí, era un vagón en movimiento, una ventana abierta al ir y venir de las vidas ajenas, un tiempo suspendido entre el punto de partida y el destino.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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