Cuando observo a mi alrededor, sobre todo en mis recorridos en el transporte público de Madrid, veo tantas situaciones, que a veces me llevan a cuestionar el sentido de para que el hombre vive, para quien vive y porque vive. La respuesta a estos interrogantes del hombre la encuentro en los santos. Eran hombres y mujeres con debilidades, con fragilidad, se equivocaban, se enfadaban, tenían ira, necesitaban superarse cada día y seguir poniendo su mirada en Dios. Pero, los que han sido canonizados por la Iglesia como la inmensa cantidad de santos que hay en el cielo, se caracterizan porque en medio de todo su pecado, han sabido vivir con plenitud su condición de hijos de Dios. Ellos se han dejado llenar de la santidad y de la gloria de Dios, y ahora le pueden gritar Santo por toda la eternidad.
Autor: Belén Sotos
Misericordia de Dios: Nunca se cansa de perdonarnos
La misericordia de Dios se manifiesta de diversas formas, ya sea a través del apoyo y la consolación de otras personas, del sacramento de la confesión que nos permite liberarnos…
Hábitos del Padre Pío que todos los católicos podemos practicar
San Pío de Pietrelcina, más conocido como el Padre Pío, nos deja unos hábitos espirituales que debemos conocer para vivir una vida más cercana a Dios. Continúa leyendo este artículo…
Profecías de la Virgen que se están cumpliendo ahora
Hace siglos, Nuestra Señora del Buen Suceso reveló profecías sobre los siglos XIX y XX que hoy se están cumpliendo con asombrosa exactitud. Cuando se dice que el tiempo de…



















