Llega San Ignacio, o San Francisco, o cualquier otro fundador, y pone en marcha algo nuevo y sorprendente en la Iglesia, y atrae a muchos jóvenes entregados. Su visión causa pasión, llena de ilusión a muchos, suscita generosidad.
Hay algo de caos en su actividad, pero ese caos que forma parte de la vida y la Iglesia, es creativo. Y nace una nueva orden, congregación o carisma, con un mandato y estilo bastante concreto, un estilo concreto de servir a la Iglesia y a Cristo. Y surgen obras, colegios, escuelas, misiones, apostolados…
Cuando muere el fundador
Pero después muere el fundador y se pone al frente el ayudante del fundador o alguien cercano a él. El fundador era una persona con impulso, pero probablemente no era un gran gestor. Le faltaba orden, método, no era muy eficaz llevando cuentas. Para eso tenía a su fiel ayudante. Ahora el ayudante gestor está al…… Continuar leyendo
Autor: Pablo J. Ginés
Los beneficios de la oración
“Más que nada, la oración te permite echar un vistazo a tu interior y alinearlo con el corazón de Dios. La oración no es un monólogo en el cual nos…
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…



















