Se ha impuesto una imagen muy burda y esquemática de la naturaleza del mal, que se suele identificar con la vileza y el crimen; y así, los grandes ‘malvados’ de la Historia, en el imaginario colectivo, son personajes francamente perversos al estilo de Nerón o de Hitler. Pero lo cierto es que este tipo de hombres siniestros, siendo desde luego malvados, constituyen una anomalía casi paródica (amén de furiosa); pues por lo general el mal actúa bajo una máscara bondadosa.
Autor: Juan Manuel de Prada
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