Debemos aprender a ofendernos con la cabeza alta, con la segura dignidad, no de aquel que se sabe superior, sino de aquel que sabe que ama algo superior, de aquel que en mitad del dolor por la ofensa siente compasión por aquellos que le ofenden, y por eso un minuto después pide a Dios que ellos también puedan sentirse algún día tan ofendidos como él
Autor: Alonso Pinto
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…
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Milagros Eucarísticos de los últimos años
Probar la existencia de un milagro como tal puede ser una ardua labor que ha asumido la ciencia a fin de darnos respuestas. Uno de los milagros eucarísticos que más evidenciamos…..



















