Aún no ha pasado una semana desde que Austin Appelbee, joven de 13 años, fue descrito como un “verdadero héroe de Australia” tras nadar durante cuatro horas para salvar a su familia de una muerte más que probable. Su historia épica aún es tendencia. Comenzó cuando quedaron varados en pleno mar, a 4 kilómetros de la costa, mientras una tormenta se precipitaba sobre su familia, aferrada a un kayak. En su extenuante travesía buscando ayuda, agotado, la fe era su esperanza y fortaleza. Hoy, no duda en afirmar ante los medios que no fue él quien lo logró, sino Dios. “Fue Él, todo el tiempo”.
Autor: José María Carrera
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