Fallecido ayer, a sus 93 años, hoy a muchos se nos estruja el corazón de tristeza, mezclada con la gozosa esperanza del futuro reencuentro.
En una época en que los fieles suplicamos obispos santos, dignos sucesores de los Apóstoles, verdaderos padres, es una gracia inestimable -de esas que nunca, nunca, se pueden agradecer cumplidamente- haber tenido el consuelo de conocer y tratar a uno de ellos, comprobando las maravillas que Dios obra en sus hijos fieles. ¡Gracias, Señor, por haberle concedido el don inestimable de la fidelidad!
Autor: Mª Virginia
Misericordia de Dios: Nunca se cansa de perdonarnos
La misericordia de Dios se manifiesta de diversas formas, ya sea a través del apoyo y la consolación de otras personas, del sacramento de la confesión que nos permite liberarnos…
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…
Hábitos del Padre Pío que todos los católicos podemos practicar
San Pío de Pietrelcina, más conocido como el Padre Pío, nos deja unos cuantos hábitos espirituales que necesitamos conocer para tener una vida más cercana a Dios. Continúa leyendo este…



















