Este Día 3 de la Novena a la Divina Misericordia se centra en la misericordia infinita de Dios para aquellos que han cometido errores y buscan perdón.
Durante este tercer día, se recuerda que Dios siempre está dispuesto a perdonar a quienes se arrepienten sinceramente. Se invita a los fieles a reflexionar sobre sus pecados, pedir perdón y experimentar la conversión del corazón.
Oración
“Hoy tráeme a todas las almas devotas y fieles y sumérgelas en el gran océano de mi misericordia. Ellas me confortaron a lo largo del Vía Crucis y fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura.”
Misericordiosísimo Jesús, que desde el tesoro de tu misericordia
distribuyes tus gracias a raudales entre todos y cada uno de nosotros.
Acógenos en el seno de tu muy compasivo Corazón
y no permitas que salgamos nunca de él.
Te imploramos esta gracia en virtud del más excelso amor;
aquel con el que tu corazón arde por el Padre Celestial.
Padre Eterno, vuelve tus ojos misericordiosos hacia las almas fieles,
que guardan el legado de Tu Hijo y por los méritos y dolores de Su Pasión,
concédeles tu bendición y tenlas siempre bajo tu tutela.
Que nunca claudique su amor o pierdan el tesoro de nuestra santa fe,
sino que, con todo el ejército de Ángeles y Santos,
glorifiquen tu infinita misericordia
por los siglos de los siglos. Amén (Diario lll, 59)

Promesas
Entre las promesas de Jesús a Santa Faustina se encuentra esta palabra de consuelo:
“A las almas afligidas les daré paz interior. Mi alma estará llena de compasión por ellas.”
(Diario, 1275)
En el Día 3 de la Novena, esta promesa se une a la intención de confiar a Dios las almas fieles y devotas,
para que su amor y su misericordia las sostengan en los momentos de aflicción y tentación.
Origen
La Novena a la Divina Misericordia fue revelada a Santa Faustina Kowalska, una monja polaca, en el año 1935. Jesús le pidió que rezara una novena por los pecadores, prometiéndole grandes gracias para quienes la hicieran con fe y confianza.
Las revelaciones de esta devoción están recogidas en su Diario, “La Divina Misericordia en mi alma”, que se ha convertido en una fuente esencial para entender la profundidad de la misericordia de Dios y la forma de acogerla en la vida diaria.
Amor sin límites: El corazón de la Divina Misericordia en el tercer día de la Novena
La Novena de la Misericordia Divina es una poderosa serie de oraciones y reflexiones que busca honrar y recibir la misericordia infinita de Dios.
Durante nueve días, los fieles se sumergen en la devoción a la Divina Misericordia, buscando la gracia y el perdón divinos.
En el tercer día de esta novena, los creyentes se centran en la esencia de la misericordia divina: el amor.
Este día se caracteriza por la meditación y la oración en torno al amor ilimitado y compasivo de Dios.
Se nos invita a reflexionar sobre el amor infinito que Dios tiene por cada uno de nosotros, sin importar nuestros pecados o debilidades. Es un día para abrir nuestros corazones y aceptar la gracia insondable que fluye de la Divina Misericordia.
Al reflexionar sobre estas palabras, podemos experimentar la profundidad del amor de Dios y su deseo de perdonarnos.
Es un recordatorio de que, sin importar cuán graves sean nuestros pecados, siempre podemos acudir a la misericordia de Dios con un corazón sincero y arrepentido. El amor de Dios no tiene límites y su perdón es inmenso.
Durante el tercer día de la Novena Divina Misericordia, también se nos anima a hacer actos de misericordia hacia los demás.
Podemos buscar oportunidades para mostrar compasión, bondad y perdón a quienes nos rodean. Al practicar la misericordia en nuestra vida diaria, nos convertimos en instrumentos de la misericordia divina y reflejamos el amor de Dios hacia los demás.
La Novena Divina Misericordia es una invitación a sumergirse en la infinita misericordia de Dios y a experimentar su amor sanador. Cada día de la novena nos acerca más a la comprensión de la profundidad de la misericordia divina
y nos invita a vivir vidas centradas en el amor y la compasión.
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