Yo llegué a mi familia con un destino razonablemente claro: iba para princesa. No una de cuento medieval —que ya bastante tenían—, sino una princesa moderna, educada, con fe ordenada, sentido del deber y una confianza casi conmovedora en que la vida, si una se porta bien, se mantiene la coherencia narrativa. Todo parecía previsto, contemplado, casi como si alguien hubiera redactado un guion con instrucciones de uso: “Llegará, será encantadora, confiable, elegante… y todo irá según lo planeado”. El rol estaba tan preparado que bastaba con abrir la puerta y empezar a vivirlo.
Autor: Matilde Latorre de Silva
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…
Existencia de DIOS: 16 Pruebas irrefutables (e innegables)
Recopilación de 16 pruebas empíricas y científicas de la existencia de Dios. ¿Existe Dios? ¿todo ha sido creado por casualidad? La existencia de un Creador es un tema del que…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…



















