Hablar de intimidad en nuestra época suele reducirse al sexo, a un catálogo de experiencias fisiológicas o a la banalidad de una app de citas. Sin embargo, como recuerda Ulrich L. Lehner, el término proviene del latín intimus, “lo más interior”. Y ahí comienza el escándalo: Dios no se conforma con saludarnos desde el cielo como un vecino educado, sino que reclama entrar hasta la médula de nuestra vida. ¿De veras queremos a un Dios que conoce lo que escondemos incluso de nuestros amigos más cercanos?
Desnudos ante Dios
Los grandes místicos lo supieron bien. Teresa de Ávila o Matilde de Magdeburgo hablaban de un amor sensual con Dios, una desnudez sin máscaras ni disfraces. El Génesis, con su relato de Adán y Eva paseando desnudos en el paraíso, nos ofrece la imagen más brutal: no sólo cuerpos descubiertos, sino corazones sin vergüenza. El pecado introdujo la…
Autor: INFOVATICANA
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…
Mitos sobre el yoga, el budismo y otras prácticas espiritistas que te alejan de Dios
El padre Luzón advierte sobre los posibles peligros y consecuencias de involucrarse en estas prácticas desde una perspectiva cristiana. ¡Continúa leyendo y no te pierdas los detalles sobre los mitos…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…


















