¿Quién sabiendo que está gestando al mismo Hijo de Dios, convirtiéndose en la Madre de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, pensaría en su prima?

Redacción (31/05/2024, Gaudium Press)
Tras haber dado su libre consentimiento y hacer efectiva la Encarnación por un acto de máxima fidelidad a la voluntad de Dios (cf. Lc 1, 38), la Virgen no abandonó la vida en sociedad, como lo demuestra la visita a su prima. ¿Quién sabiendo que está gestando al mismo Hijo de Dios, convirtiéndose en la Madre de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, pensaría en su prima? Un alma egoísta, después de haber recibido la embajada del ángel, abrazaría una mal entendida vida de contemplación, a fin de beneficiarse de esta prerrogativa y gozar de las consolaciones de la convivencia con el Niño Jesús. María hizo lo opuesto: se puso en camino enseguida, “en aquellos mismos…
Autor: Saul Castilblanco Mosos
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