El supremo maestro y tutor de la Iglesia en el plano visible es el Romano Pontífice, el cual sigue el oficio entregado por el mismo Cristo al apóstol san Pedro al ser constituido el primer Papa. ¡Oh, sublime cátedra de san Pedro! Tanta sangre y sacrificio han sido vertidos para defender su integridad. Ante semejante grandeza del oficio más sacral que existe en la faz de la tierra, esto inspira asombro en el alma del hombre piadoso. Todo lo que inspira el Trono de san Pedro es material para una amplia meditación sobre el poder y la fuerza de la única Iglesia fundada por Cristo Jesús.
Las fuerzas ocultas, conociendo todo lo encapsulado en el oficio del Romano Pontífice, han maquinado no para su destrucción, sino para aprovechar su influencia en todos los ámbitos, temporal y sobrenatural. En los últimos sesenta años, diferentes factores han llevado a que el Papa desconozca…
Autor: INFOVATICANA
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
7 pasos para una parroquia: de tener «consumidores de sacramentos» a multiplicar los discípulos
«Id y bautizad y haced discípulos», pedía Jesús. Las parroquias, bautizar, bautizan. Bautizan a cualquier bebé que les lleven. Pero ¿hacen discípulos? Un discípulo es alguien que tiene una relación…



















