Por el P. Paul D. Scalia
En uno de los últimos fotogramas de Wake Up Dead Man (la más reciente de la serie Knives Out), vemos un vistazo del cartel parroquial recién editado que anuncia: “Todos son bienvenidos”. Es una señal para nuestra cultura terapéutica de que (alerta de spoiler) el buen sacerdote ha triunfado sobre el malo. En una cultura que rehúye las distinciones, los límites y las fronteras, no hay distintivo más seguro de bondad que dar la bienvenida a todos, sin excepción.
Ahora bien, las primeras palabras de nuestro Señor en su ministerio público no fueron “Todos son bienvenidos”. Fueron las aparentemente menos acogedoras: “Convertíos, porque el reino de los cielos está cerca”. Pero estas dos frases no están tan enfrentadas como algunos podrían pensar —o querer— que lo estén. El Evangelio de este domingo (Mateo 4:12-23) nos da ocasión para…
Autor: The Catholic Thing
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