Cada cierto tiempo, una homilía salta a la fama porque algún cura —normalmente de parroquia modesta— se atreve a decir lo que nadie quiere oír. El domingo pasado tocó hablar de temporeros, y medio Internet se lanzó a compartir el sermón. Porque claro, quedar bien en redes cuesta poco y hablar de temporeros suena pastoral, comprometido, ético. Sobre todo si tú no tienes ninguno.
Pero qué curioso: la homilía del domingo siguiente, la que denuncia que en tu casa trabaja alguien cada semana sin contrato mientras tú te vas a Punta Cana, esa no la comparte nadie. Porque esa sí va directa al centro de operaciones. A la familia. A los amigos. A ti.
«No me digas que no puedes dar de alta a la señora si tienes un coche de 100.000€» y veraneas en Punta Cana.
Porque temporeros, ¿quién tiene? Pero…
Autor: INFOVATICANA
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