En este domingo XIX del tiempo ordinario, el Evangelio nos lleva de nuevo a la barca sacudida por las olas y al Señor que se acerca caminando sobre el agua después de haber despedido a la multitud y de subir al monte a solas para orar (Mt 14, 22‑33). La escena tiene algo de “entre‑tiempo”: la gente ya se ha marchado, el día ha pasado, la noche avanza, los discípulos navegan con viento en contra. También ahora estamos en un intermedio: el curso pasado ha quedado atrás, septiembre aún queda algo lejos y el verano abre un espacio para mirar con calma la travesía y pensar, sin agobio, cómo queremos seguir cuando el viento vuelva a soplar con fuerza.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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