Día grande ayer. La casa de las Hijas de María Inmaculada de Buitrago del Lozoya acogió la entrada en el noviciado de siete jóvenes. Lo hacen en una sencilla ceremonia en el rezo de laudes. A continuación, la misa, que presidió un servidor. Menudo atrevimiento dar comienzo al noviciado nada menos que en la fiesta de Santa Teresa de Jesús.
Quise profundizar en la homilía en esas palabras del evangelio de ayer, fiesta de la santa de Ávila: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños». Y es que en estos tiempos los listos de este mundo difícilmente podrán comprender la grandeza de la negación de uno mismo para ofrecerse por entero a Dios en la vida religisa.
Autor: Jorge González Guadalix
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