Vivir la Semana Santa no comienza en las calles ni en los templos, sino en el silencio del corazón, en ese espacio íntimo donde la vida nos desafía a mirar quiénes somos cuando todo parece tambalearse. Es en ese instante, desde la fe, donde descubrimos que esta historia no está lejos de nosotros, sino que habla de nuestras caídas, de nuestras heridas y de esa capacidad misteriosa de levantarnos una y otra vez. La Semana Santa se convierte así en un espejo que refleja lo más profundo de nuestra vida, invitándonos a recorrer un camino que no es solo memoria, sino experiencia viva, una oportunidad de confrontar, transformar y renacer.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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