Si hoy se les invitara a un plató de tertulia, probablemente muchos productores los colocarían en dos sillas enfrentadas. A un lado, Simón Pedro: pescador galileo, impulsivo, intuitivo, capaz de prometerlo todo en un arrebato y de negarlo todo en una noche de miedo. Al otro lado, Saulo de Tarso: fariseo culto, ciudadano romano, brillante, polemista fino, converso tardío que entra en escena cuando la película parece ya empezada.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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