“Por eso, Dios los entregó a pasiones vergonzosas: sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza; de la misma manera, los hombres, dejando la relación natural con la mujer, se abrasaron en deseo los unos por los otros, cometiendo actos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la paga merecida de su extravío.
Y como no quisieron reconocer a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para que hicieran lo que no conviene. Están llenos de toda injusticia, maldad, codicia, perversidad; llenos de envidia, homicidio, contienda, engaño, malignidad; chismosos, detractores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, ingeniosos para el mal, desobedientes a los padres, insensatos, desleales, desamorados, despiadados. Y aunque conocen el juicio de Dios, que quienes practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo…
Autor: Aurora Buendía
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