En la liturgia católica, el 2 de noviembre está dedicado a la conmemoración de los fieles difuntos, una de las expresiones más hondas de la caridad cristiana. Pero pocos recuerdan que esta fecha, hoy universal en la Iglesia, tiene su origen en la reforma monástica del siglo XI y en un hombre de fe: San Odilón de Cluny.
El abad que llevó la misericordia más allá de los muros del monasterio
San Odilón, quinto abad de Cluny, vivió entre los años 962 y 1049, en una época marcada por guerras, hambrunas y supersticiones. En medio de un mundo convulso, los monasterios cluniacenses se convirtieron en faros de oración y cultura cristiana. Odilón comprendió que la misión del monje no se agotaba en la alabanza divina, sino que debía abrazar también a las almas que sufrían en el purgatorio.
En el año 998, el santo abad instituyó en todos los monasterios dependientes de…
Autor: INFOVATICANA
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