Martirizado por Trajano, el santo obispo había sido discípulo del propio Juan Evangelista.

Redacción (17/10/2024, Gaudium Press) Corría el año 106, tiempos en que la sed de sangre cristiana de los emperadores romanos seguía más viva que nunca.
Trajano había triunfado sobre Decébalo, rey de Tracia, y no se le ocurrió mejor manera de agradecer a los ‘dioses’ a los que supuestamente debía su victoria, que organizar una nueva persecución contra los seguidores de Jesús, que justamente negaban el culto a esas demoníacas divinidades.
Entre los capturados por esta persecución se hallaba un venerable anciano, magnífico, cuya presencia además traía el aroma de los mismos apóstoles, pues había sido discípulo de San Juan Evangelista y había sido designado obispo por el propio San Pedro: era Ignacio, el obispo de Antioquía, protagonista de nuestra historia.
Trajano…
Autor: Saul Castilblanco Mosos
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…
Misericordia de Dios: Nunca se cansa de perdonarnos
La misericordia de Dios se manifiesta de diversas formas, ya sea a través del apoyo y la consolación de otras personas, del sacramento de la confesión que nos permite liberarnos…
La ciencia confirma el tipo de sangre que se encuentra en hostias investigadas en milagros eucarísticos
La ciencia lo confirma: se encuentra la misma sangre tipo AB en hostias investigadas en milagros eucarísticos acaecidos en diversos



















