Por el P. Paul D. Scalia
¿Está nuestro Señor evitando la pregunta? A primera vista, así lo parece. El hombre en el Evangelio de hoy (Lucas 13,22-30) formula una pregunta sencilla, de sí o no: “¿Serán pocos los que se salven?” Jesús no responde, no dice sí ni no. Quizá para desilusión del hombre, no da estadísticas sobre la población del Cielo en comparación con la del Infierno. En su lugar, da una seria advertencia y cuenta una parábola inquietante.
Tal vez nuestro Señor se está ateniendo a la regla de hierro de las relaciones públicas: no responder a la pregunta que se hace, sino a la que debería haberse hecho. En lugar de dar una respuesta directa a la inquietud del interlocutor, responde a lo que debería haberle preocupado a él –y a nosotros–: la complacencia.
Porque parece haber cierta suficiencia en el hombre que pregunta. Está bastante seguro de su…
Autor: The Catholic Thing
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