Un peregrino medieval atravesaba una ciudad del camino cuando se estaba comenzando a construir una catedral. En aquellos momentos, nadie podía imaginar la grandiosidad, la belleza y la armonía que ahora lucen, por ello el peregrino se acercó a un grupo de trabajadores que trabajaban la piedra y les preguntó qué hacían.
- Aquí estoy sufriendo por el esfuerzo que supone picar la piedra y con estas condiciones de trabajo insoportables; pero no hay más remedio. Respondió el primero.
- Estoy ganando con el sudor de la frente y la habilidad de mis manos el pan para mis hijos. Es ley de vida. Afirmó el segundo.
- Estoy esculpiendo la piedra y colaborando en la creación de una obra de arte que agrade a Dios y de la que se asombren los siglos futuros.
Los tres estaban, objetivamente, haciendo el mismo trabajo, los tres estaban haciendo una tarea necesaria y hermosa, pero cada uno…
Autor: Por mí, que no quede
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….
Cómo afirmar la veracidad de los evangelios
Hay una técnica muy utilizada por los detectives para encontrar información que les ayude a armar el cuadro completo de una escena, es el Soporte Involuntario entre Testigos. Esta técnica…



















