Este fin de semana, el colegio Adharaz del grupo Attendis, en Sevilla, ha sido escenario de una de las heridas más dolorosas que puede sufrir un católico. Unos desconocidos entraron en el recinto, causaron destrozos y, lo más grave, robaron el copón con las Sagradas Formas consagradas. El Santísimo Sacramento ha sido profanado.
Esta noticia deja un poso de tristeza y de vergüenza. Tristeza porque Cristo, que se ha hecho alimento para nosotros, ha sido arrebatado del sagrario, donde aguardaba nuestra adoración. Vergüenza porque, aunque estos desalmados actúen con intenciones sacrílegas, parece que tienen más claro que nosotros quién está realmente en la Eucaristía. Su fe, torcida y oscura, señala nuestra tibieza.
¿Con qué frecuencia asistimos a misa sin verdadero fervor? ¿Cuántas veces recibimos a Cristo por pura inercia? Mientras nosotros vivimos la misa como una…
Autor: Jaime Gurpegui
Ex ateos que comprobaron que Dios, tiene un plan perfecto para cada uno de nosotros
Muchas veces Dios espera y actúa sobre nosotros a través de terceras personas o sucesos que pueden parecer muy sencillos y no llaman nuestra atención. Y en realidad, su plan…
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…
Informe anual Planned Parenthood USA 2020, indica que asesinó a 383.000 bebés en abortos
Lo llamemos como lo llamemos es un asesinato, un asesinato del que luego se aprovecha todo, sangre, vísceras etc. para diversas industrias. No, nos podemos quejar los humanos del siglo…


















