La vida humana –y su promoción y defensa– está ligada a múltiples hechos. Podría decirse que hay un antes, un presente y un después de la concepción humana.
Teniendo presente que la sexualidad humana tiene como fin primero la procreación y educación de los hijos, resulta lógico, entonces, juzgar moralmente las acciones relacionadas con la concepción a partir del modelo de la familia fundada en el matrimonio.
¿Cómo caracterizar el “antes” de la concepción humana? Ese “antes” se vincula con la voluntad procreadora de los cónyuges. Se adjetiva como “procreadora” porque es una manera concreta de colaborar en la obra creadora de Dios. Podrá o no verse coronada esa voluntad procreadora con la concepción y posterior nacimiento de sus hijos, pero lo importante aquí es resaltar esa apertura a la vida que se exige para que el acto conyugal sea moralmente…
Autor: Germán Masserdotti
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
Encontraron en Dios, la libertad y paz interior que tanto necesitaban
Los mensajes de Dios llegan en el momento menos esperado. Aunque muchas veces, hemos escuchado historias de conversión precedidas por fuertes acontecimientos, como accidentes o enfermedades, también existen conversiones, gracias…


















