Hay tragedias que no piden permiso para entrar. Un tren descarrila y, en cuestión de segundos, la vida se parte en dos: el antes y el después. Personas que iban leyendo, pensando en llegar, soñando con lo que vendría, quedan atrapadas en un instante que nadie eligió. Las sirenas, los cuerpos heridos, los nombres pronunciados con temblor… y luego el silencio. En ese silencio, casi siempre, alguien se atreve a decir en voz baja lo que muchos sienten por dentro: ¿Dónde estaba Dios cuando ocurrió esto? No es una acusación pensada; es un lamento que nace del alma.
Autor: Matilde Latorre de Silva
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…
Los hallazgos científicos que sugieren su autenticidad como reliquia de la Sábana Santa de Turín
Los partidos políticos españoles no quieren a los provida cerca de los abortorios. Les hemos hecho daño y van a por nosotros….seguir leyendo
Los beneficios de la oración
“Más que nada, la oración te permite echar un vistazo a tu interior y alinearlo con el corazón de Dios. La oración no es un monólogo en el cual nos…



















