Por: Carlos Waite
Fundador del Rosario de hombres, Perú
Cuando un cardenal de la Iglesia, como Carlos Castillo Mattasoglio aconseja a los fieles a no votar por un católico y, en cambio, dar su voto a un comunista, no estamos ante un desliz menor, sino ante un acto de traición a la misión recibida y un escándalo público que hiere al Cuerpo de Cristo. Quien debería confirmar en la fe se convierte en sembrador de confusión y cómplice de una ideología condenada una y otra vez por la Iglesia.
La doctrina es clara, Pío XI en Divini Redemptoris denunció el comunismo ateo como “intrínsecamente perverso”. San Juan Pablo II en Centesimus Annus lo desenmascaró como destructor de la libertad y la dignidad humana. El Catecismo (n. 2425) enseña que la Iglesia rechaza de plano las ideologías totalitarias vinculadas al comunismo. Nadie puede cambiar esto. Por tanto, un…
Autor: INFOVATICANA
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