Una joven madre católica, que acaba de tener su cuarto hijo, comentaba con preocupación que les cuesta encontrar padrinos de bautismo de sus hijos, sobre todo padrinos varones.
“Nosotros no queremos unos padrinos para que lleven cada año la mona de Pascua a los ahijados. Esto está bien, pero es muy secundario. Podemos comprarla nosotros. Tampoco para que traigan regalos al pequeño o pequeña. Lo que deseamos son padrinos cristianos practicantes y convencidos que se preocupen de la formación espiritual de sus ahijados y que, por supuesto, en el caso de fallecer o estar los padres en situación complicada, se preocupen de la vida espiritual cristiana de sus ahijados y quién sabe si también de atenderlos físicamente”, aclaró, recordando la misión para la que, en principio, en el cristianismo fueron instituidos los padrinos.
Añadía que en su familia o entre los amigos…
Autor: Daniel Arasa
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