«Soy Peter Infanger, recién ordenado sacerdote y padre del sacerdote Andrew«. Con estas palabras, Peter y Andrew, que son padre e hijo, comienzan su relato a la diócesis de Joliet de un fenómeno que aunque siempre se ha contemplado dentro de la Iglesia, nunca ha sido nada común: padres e hijos sacerdotes.
Andrew, de 34 años, es actualmente párroco en Santa Francisca Cabrini en Wisconsin (Estados Unidos) y explica que su historia fue guiada por la sencillez de la admiración por el sacerdocio que le acompañó desde la infancia.
«Nunca quise serlo, pero después de pasar un año viviendo y trabajando en una parroquia fue como si Dios moviese mi corazón y escuchase su llamada«, menciona. Concluidos sus estudios en el seminario, fue ordenado en 2018.
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Autor: José María Carrera
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