En medio de la tragedia ferroviaria de Adamuz todo el pueblo se volcó en ayudar todo lo que se pudiese, entre ellos muchos católicos. Providencialmente entre el lugar del accidente y el pueblo se ubica la parroquia de San Andrés Apóstol. Su párroco, el P. Rafael Prados Godoy, no dudó un instante en abrir la parroquia y ponerla a disposición de los viajeros accidentados y sus familiares. Reunió urgentemente a feligreses y colaboradores de Cáritas y consiguió todo el apoyo necesario, tanto a nivel material, como espiritual. Le agradecemos que nos haya atendido y nos cuente su experiencia.
¿Cuál fue su primera reacción al enterarse del accidente?
Cuando un vecino me contó que había habido un descarrilamiento, lo primero que me salió del corazón fue elevar una oración sincera pidiendo a Dios que no hubiese sido grave y que todos estuviesen bien. Seguidamente fui a…
Autor: Javier Navascués
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