Pocas frases más tristes hay en la Escritura que aquella de San Pedro (citando un refrán del Libro de los Proverbios): el perro vuelve a su vómito y la puerca lavada a revolcarse en el fango. Triste, pero como probablemente todos podemos atestiguar, muy acertada. Somos pecadores y, si no nos convertimos con la gracia de Dios, volvemos una y otra vez a nuestros viejos pecados, a pesar de saber por experiencia que nos destruyen.
Así parece que le va a suceder de nuevo a la Sociedad de San Pío X (SSPX) lefebvriana, que ha anunciado que ordenará próximamente obispos contra la voluntad del Papa. Es decir, repetirá el terrible acto cismático de 1988, lo que acarreará, si Dios no lo remedia, la excomunión latae sententiae de los obispos ordenados y los ordenantes.
Francamente, todo este asunto me apena muchísimo. No es agradable ver al prójimo a punto de caer por un…
Autor: Bruno Moreno
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