¿A quién no le ha pasado que entra en una iglesia y se le complica la oración porque hay dos personas platicando como si estuvieran en la plaza principal de la ciudad? Hay que cuidar el silencio propio y ajeno. Soy consciente que, muchas veces, en la vida, necesitamos hablar con alguien y la Iglesia también tiene esa misión, pero para ello existen el despacho parroquial u otros espacios pensados para eso. Frente al sagrario, en el que Jesús está presente, permitir que los demás conecten con él se vuelve una tarea necesaria. Nunca hay que robar el silencio de los otros. Antes bien, favorecer, en medio de una sociedad llena de ruido, el valor del silencio que se hace presencia en la oración.
Autor: Carlos J. Díaz Rodríguez
Misericordia de Dios: Nunca se cansa de perdonarnos
La misericordia de Dios se manifiesta de diversas formas, ya sea a través del apoyo y la consolación de otras personas, del sacramento de la confesión que nos permite liberarnos…
Hábitos del Padre Pío que todos los católicos podemos practicar
San Pío de Pietrelcina, más conocido como el Padre Pío, nos deja unos hábitos espirituales que debemos conocer para vivir una vida más cercana a Dios. Continúa leyendo este artículo…
¿No crees que exista el infierno?… Un exorcismo real es llevado al cine en forma de Documental
El director de la película “El Exorcista” William Friedkin presenta un documental con Exorcismo reales. En abril del 2018 se estrenó uno de los documentales más impactantes en la historia del


















