De Fray Cayetano María de Bérgamo aprendí que la puerta para el don de la humildad es la gratitud; y, del Dr. Arteaga, que la gratitud es la llave para activar el nervio vago del que deriva equilibrio en el sistema nervioso y la variabilidad de la frecuencia cardiaca, marcador de la resiliencia al estrés.
En otras palabras, en nuestras manos está poner esfuerzo en la práctica de la gratitud para fortalecer mente y cuerpo, la parte en que participa Dios es, regalándonos humildad. Negocio redondo.
Hablábamos hace poco sobre hacernos viejos como buenos hijos de Dios, pues, ahí está: es bueno y conveniente, si no lo hicimos antes, dedicarnos a conocer el funcionamiento del cuerpo y del alma. Ahora sobra el tiempo y sería el colmo que, teniéndolo, lo malgastáramos.
En esta parte de la vida, si es que antes no lo hicimos, es vital vivir prestando atención.
Como dicen,…
Autor: Maricruz Tasies.Riba
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