Se pueden poner como quieran. Pueden «argumentar» lo que les dé la gana. Pueden intentarlo, como lo están haciendo los que hozan en esa dirección. Lo que quieran «montar», con la mayor publicidad y con todo el ruido mediático que gusten. Pero es tontería.
Por una sencilla razón, del mayor peso posible. Tan «peso» que no hay quien lo mueva: porque NO hay disyuntiva válida entre «Iglesia apostólica» e «iglesia sinodal».
Toda la disyuntiva que se quiera montar es pura farsa. Cómo lo es la falsa disyuntiva entre una «Iglesia jerárquica» y una «iglesia popular».
O entre una Iglesia «replegada sobre sí misma», y otra «abierta», que «tiende puentes y derriba muros». Estas segundas partes son todas FALSAS: son pura MENTIRA o un mero MONTAJE. Y NO son LA Iglesia, porque no forman parte de ella: ni siquiera como «maquillaje». Amén.
Autor: José Luis Aberasturi
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