Voy a hablar con claridad, aunque también con cierta prevención, porque cada vez estoy menos seguro de haber entendido qué es exactamente eso de la «Sinodalidad». Y lo digo completamente en serio. Quizá sea un problema mío. Hay personas inteligentes, buenos obispos, buenos sacerdotes y buenos católicos que parecen entender perfectamente de qué se trata y hablan de ella con entusiasmo. Yo, en cambio, debo de ser algo más torpe porque, después de varios años intentándolo, sigo sin conseguir comprender con nitidez qué es ni, sobre todo, qué problema eclesial resuelve.
Autor: José Carlos Súbtil
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