Nos guste o no, la enfermedad siempre toca a nuestra puerta. La enfermedad, la propia, la de nuestros seres queridos y la de nuestros amigos, siempre nos duele, nos hace sufrir. Ese dolor nos golpea más, casi hasta inconscientemente, si el que sufre es un niño. Se trunca una vida que está naciendo, creciendo, robusteciéndose.
Recientemente tuve ocasión de hacer un «viaje digital» por el Hospital Universitario Pediátrico Niño Jesús, ubicado en Madrid. Un hospital pediátrico de referencia, tanto en España como fuera de España. Un hospital con unos dos mil profesionales, que atiende cada año cerca de 300.000 niños, la mitad de ellos de fuera de Madrid. El conductor del programa lo describía como «la mayor concentración de superhéroes, unos de pocos meses de vida, otros un poco más creciditos, y otros, igualmente superhéroes con bata blanca (o de otros…
Autor: José Francisco Vaquero
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