En una sociedad donde con demasiada frecuencia se habla del embarazo en términos exclusivamente sanitarios, económicos o ideológicos, la Comunidad de Madrid acaba de dar un paso que merece ser reconocido y celebrado. La aprobación por el Consejo de Gobierno del Proyecto de Ley que considerará al concebido no nacido como miembro de la unidad familiar supone mucho más que una modificación administrativa: representa un avance en la humanización del no nacido y un mensaje valiente en defensa de la libertad, la maternidad y la dignidad humana. Poque no se trata únicamente de una cuestión económica. Se trata de un cambio de mirada.
Autor: Ana del Pino
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