Sucede, a veces, que la vida te regala uno de esos momentos que te arreglan por dentro. Que te cosen el roto interior y te hacen, digamos, mejor de lo que eras justo antes. Mejor persona en general; mejor ser humano en todos los (buenos) sentidos. Quizá no experimentes una transformación radical y extrema de tu existencia, un giro de 180º de tus principios y prioridades (que también), pero sí te aseguras un potente empujón hacia el lado bueno de las cosas. Y eso es algo que necesitamos todos. Y especialmente yo.
Ese momento -valioso, extraordinario, imborrable, hermoso- me lo regaló la vida hace un par de semanas. Y fue volver a Lourdes como hospitalario treinta y pico años después de la primera vez. Más maduro, sí, pero igual de ilusionado y motivado que a los 20 años. Y probablemente más necesitado.
Para los que no conozcan lo que supone ir al Santuario de Nuestra…
Autor: Pepe Álvarez de las Asturias
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…
Las 35 apariciones de la Virgen María
Descubre aquí las apariciones y el mensaje de las 35 apariencias de la Virgen Maria mas conocidas, y que la Iglesia Católica reconoce, y también de otras reconocidas en diverso…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcilla de Fátima fallecida en Lisboa con sólo diez años. Todos conocemos la …



















