Por el Rvdo. Peter M. J. Stravinskas
La Iglesia, «experta en humanidad» (como dijo el Papa Pablo VI), sabe que el misterio de la Navidad (como el de la Pascua) es tan grande que no puede ser sondeado adecuadamente —y mucho menos celebrado— en un solo día. Por eso, tomando una página de nuestra herencia litúrgica judía, la Iglesia nos concede la observancia de una octava: ocho días completos para considerar la doctrina central de la Encarnación, lo que nos permite reflexionar sobre ella desde diversas perspectivas, como cuando se sostiene un diamante frente al sol para apreciar su belleza desde muchos ángulos distintos.
A lo largo de la Octava de Navidad, encontramos diversas fiestas de santos. ¿Sirven estas conmemoraciones como distracciones del misterio central de la Octava? En absoluto, porque, como nos enseña san Pablo, «Dios es glorificado en sus santos» (2…
Autor: The Catholic Thing
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…


















