La Iglesia tiene derecho a hablar de política. Más aún: tiene el deber de hacerlo cuando están en juego los fundamentos morales de la vida social. Pero ese derecho no se agota en el comentario coyuntural ni se realiza plenamente cuando el discurso eclesial se limita a acompañar —o corregir levemente— el debate político tal como lo formulan los actores del sistema. En ese punto, la palabra de la Iglesia corre el riesgo de perder densidad, fuerza profética y capacidad de orientación real de las conciencias.
Las recientes intervenciones de responsables de la Conferencia Episcopal han vuelto a situar a la Iglesia en el foco del debate público. No es ese el problema. El verdadero interrogante es otro: ¿qué tipo de palabra está ofreciendo hoy el episcopado a una sociedad profundamente desorientada? ¿Una palabra doctrinal, estructural y formativa, o un comentario más…
Autor: INFOVATICANA
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
Los hallazgos científicos que sugieren su autenticidad como reliquia de la Sábana Santa de Turín
Los partidos políticos españoles no quieren a los provida cerca de los abortorios. Les hemos hecho daño y van a por nosotros….seguir leyendo
Las 35 apariciones de la Virgen María
Descubre aquí las apariciones y el mensaje de las 35 apariciones de la Virgen María más conocidas que la Iglesia Católica reconoce, y también de otras reconocidas en diferente grado…


















