Enfadarse me parece casi inevitable. Fruncir el ceño, apretar los dientes, decir “esto no se olvida nunca”… es profundamente humano. Guardar rencor también lo es. Forma parte de nuestra biología emocional, como el café fuerte o esa tendencia a darle vueltas a los problemas una y otra vez.
Autor: Matilde Latorre de Silva
El mundo necesita discípulos católicos contraculturales
¿Qué hay de ti y de mí? ¿Has muerto al pecado? ¿Vives para Dios? ¿Persigues la santidad? ¿Estás rezando íntimamente todos los días? ¿Proclamas el Evangelio? Estas son algunas de…
Milagros Eucarísticos de los últimos años
Probar la existencia de un milagro como tal puede ser una ardua labor que ha asumido la ciencia a fin de darnos respuestas. Uno de los milagros eucarísticos que más evidenciamos…..
El cielo es la Plenitud de la comunión con Dios
Aprendamos un poco más sobre la comunión con Dios y cómo nos ayuda a mejorar nuestra vida y, al mismo tiempo, ayuda a mejorar la vida de los demás, porque…



















