Enfadarse me parece casi inevitable. Fruncir el ceño, apretar los dientes, decir “esto no se olvida nunca”… es profundamente humano. Guardar rencor también lo es. Forma parte de nuestra biología emocional, como el café fuerte o esa tendencia a darle vueltas a los problemas una y otra vez.
Autor: Matilde Latorre de Silva
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
Adoración Perpetua: Qué es y por qué cambiará tu vida
La adoración perpetua o eucarística es un método de oración personal profunda que durante siglos muchos santos han recomendado practicar. Sigue leyendo este artículo para que conozcas más detalles que…
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…


















