En su alocución previa al rezo del Ángelus de este domingo 8 de febrero, V Domingo del Tiempo Ordinario, el papa León XIV ofreció una reflexión centrada en las palabras de Cristo sobre el “sal de la tierra” y la “luz del mundo”. Desde la ventana del Palacio Apostólico y ante los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice vinculó las Bienaventuranzas con la verdadera alegría cristiana, entendida no como emoción pasajera, sino como fruto de un estilo de vida conforme al Evangelio: pobreza de espíritu, mansedumbre, hambre de justicia, misericordia y paz.
León XIV advirtió del riesgo de perder ese “sabor” evangélico —renunciando a la alegría y a la coherencia cristiana— y recordó que Dios no descarta ni abandona a nadie, incluso cuando la herida interior parece profunda. A la luz del profeta Isaías, subrayó la importancia de gestos concretos…
Autor: INFOVATICANA
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